
Al salir del Auditorio de San José, me encontré con Achitn Albrecht y su guapa y muy embarazada esposa, Dayna.
Achim acababa de clasificarse quinto en la II Edición de la competición profesional de la IPBB Metabolol de Mike Sena, y Dayna, había acudido para apoyar a su marido durante la competición, a pesar de que parecía estar embarazada de al menos 10 meses.
Imagínate entonces mi sorpresa cuando sólo 8 semanas más tarde, esta misma chica, a quien había visto con una enorme barriga, era fotografiada en plena forma, delgada y feliz. "¿ Cómo pudiste realizar ese milagro?" pregunté, "pensaba que después de dar a luz la cintura de una mujer ya nunca más volvía a ser la misma".
"¡Oh no!" dijo Dayna, "eso no tiene por que ser así, no si tienes un marido que te cuida tanto como Achim me cuida a mí, y si estás dispuesta a entrenar y a volver a ponerte en forma. Espero volver a estar como antes o incluso mejor dentro de un mes. Espera y verás. "
¿ Te gustaría escribir un artículo en nuestra página para las futuras y las nuevas mamas de titulado "Como lo Hice?"
Estoy seguro de que lo que tengas que decir será muy interesante."
Mi instinto no me engañó.
Dayna explicará con sus propias palabras cómo y por qué recuperar rápidamente la figura después de dar a luz.
Pero, ¿por dónde empezar? Bien, permite que me presente. Me llamo Dyana Albrecht, sí, la esposa de Achim Albrecht... ya sabes, ¡el enorme chico alemán! Siempre he sido una chica activa. A la edad de 5 años empecé con los caballos, perros y todas esas cosas. También hacía ballet, jazz, y todas esas cosas que suelen probar las niñas de esa edad en alguna u otra ocasión. De manera que siempre he sido una persona delgada y muy activa.
Ahora tengo 28 años, y desde que tenía 18, todo lo que he oído ha sido, "ahora tu físico está muy bien y eres muy delgada, pero espera a que tengas hijos".
Veía a mis amigas y familiares pasar de tener una figura extremadamente atractiva a estar deformadas en un período de nueve meses, sí, aquellos nueve meses de embarazo, y parecía que todo iba de mal en peor a medida que iban teniendo más hijos.
He oído historias terroríficas sobre cesáreas, estrías desde la cabeza hasta los pies, celulitis, aumentos de peso de 20 a 45 kilos, caderas anchísimas, pechos enormes, piernas gordas, etc. Siempre he estado aterrorizada pensando que algún día me tocaría a mí. El día llegó. Me confirmaron mi embarazo el 25 de julio , y todo empezó en ese preciso instante.
La noticia viajó más rápido que el expreso de Chicago. Antes de saberlo yo, ya había amigas, familiares y demás personas a las que no había visto y con las que no había
hablado desde hacía 5 e incluso 10 años, llamándome para decirme que me esperaban de 20 a 30 horas de unos dolores de parto terroríficos, y que debería ir a clases para aprender a respirar, para saber amamantar al bebé, y bla, bla, bla... Todas eran expertas en recién nacidos. Incluso en el supermercado, la gente me decía, "¡ya puedes despedirte de ese cuerpo!"
Mi modista me dijo, "no creas que vas a poder ponerte de nuevo las minifaldas de piel". Con tantos ánimos como me dieron, ya me imaginaba llena de estrias, con unas caderas enormes, unas piernas como las de un elefante y unas tetas hasta las rodillas.
Estaba horrorizada. Fui inmediatamente a ver al médico para pedirle cremas contra las estrias, también le pregunté qué iba a pasar con mis caderas, con mi busto y con mis piernas. Me detuvo y me aseguró riendo que todas somos diferentes y que ningún embarazo es igual a otro.
El mejor consejo que me dio. y el mejor que yo pueda darte es: "No hagas caso a nadie durante los nueve meses, relájate, y haz lo que creas que es mejor para ti y para tu bebé". Me dijo que el aumento óptimo de peso era de 8 a 12 kilos que representan el peso del bebé, del agua, de la placenta, etc. Recuerda, que cualquier kilo de más, es grasa. Después de eso fui a casa, cogí un diario y empecé a realizar mi plan ese mismo día.
Me impuse a mí misma un aumento máximo de 1,200 kg al mes. Diseñé un plan de entreno y una dieta, y me juré que demostraría a todos que estaban equivocados. Mi dieta era muy equilibrada, todo era : sin grasa y fresco: fruta y verduras frescas, pollo, pavo, atún, arroz, patatas, pasta, etc. Entonces pensé: "Durante estos nueve meses seguiré esta dieta puesto que suelen ser unos meses en los que la mujer se alimenta muy mal."
Todos hemos oído hablar de los famosos antojos y de las manías que se tienen durante el embarazo... bueno, pues todo eso es cierto. Mi dieta falló desde el primer día. No podía probar el huevo, de hecho aún no puedo. Ni siquiera podía tocar el pollo crudo, y menos comerlo. Podía comerme las -patatas, el arroz, los bistecs y las verduras siempre y cuando estuvieran acompañados de salsas y todo tipo de grasas. Entonces me di cuenta de cómo las mujeres llegaban engordar de tal manera...
Después, los mareos que tenía al levantarme empezaron a durar todo el día, y en lugar de durar tres meses como es habitual, duraron 5 meses. Cuando te duele el estómago, no te planteas si has ingerido bastantes proteínas o carbohidratos. En lugar de eso, lo único que te apetece comer es helado de nata. Achim hizo un montón de viajes a la heladería en lugar de ir a la tienda dietética a pesar de que juré que me mantendría apartada de esa heladería durante los 9 meses del embarazo. Durante los
cinco meses, mi vida transcurrió entre el sofá y la cama. No pisé el gimnasio ni por casualidad. Finalmente, el malestar cesó al empezar el sexto mes de gestación, y a pesar de haber estado comiendo fatal, mi aumento de peso se mantenía por debajo del
Aunque lo más fácil después de haber tenido un bebé es no hacer nada para recuperar la forma, hacer algo tiene grandes compensaciones.
Jalones al frente en la máquina de dorsales. 1,200 kg autorizado ya que nada de lo que comía se quedaba el tiempo suficiente en mi cuerpo para metabolizarse.
Cuando entré en mi sexto mes de embarazo, pensé: "Bien, es el momento de empezar el programa de entreno y la dieta que le prometí a mi cuerpo. ¡Entonces, fue el turno de la ciática! ¡Oh, qué bien! Ahora el bebé se giraba y se sentaba sobre un nervio, de manera que me tuve que quedar en la cama durante 3 semanas, aguantando unos dolores terribles. Por supuesto, ¿quién tiene ganas de comerse una lata de atún cuando le duele tanto?
Al llegar el séptimo mes, por fin me sentía bien, no me dolían ni la espalda ni el estómago y sólo había aumentado 6,300 kg.
Era el momento de ir al gimnasio, ¿no es así? Pues no.
En ese momento ya tenía una buena barriga y después de seis meses durmiendo y consumiendo comida basura, pensé, "Bueno, total, sólo faltan tres meses, así que lo mejor que puedo hacer es esperar".
En aquellos últimos tres meses engordé otros 8 kilos de modo que llegué al final del embarazo con!4 kilos de más. Era mucho más de lo que había previsto y deseado. No había ido al gimnasio ni por equivocación y. para arreglarlo todo me había dedicado a comer fatal. Me sentía como un auténtico cerdo. Como podéis ver, todas mis buenas intenciones respecto a la autodisciplina no habían servido de nada. Estoy segura de que todas las que hayáis tenido algún hijo os sentís identificadas.
Ahora, hablemos de la etapa postparto, en la que todas tenemos remordimientos por habernos hartado de helados y de porquerías durante nueve meses. "¡Y ahora resulta que el bebé ya ha nacido y todavía parece que esté embarazada de ocho meses!" Creedme. no soy una excepción. Me sentía gorda, depresiva, fea, extremadamente cansada y en baja forma.
A los pocos minutos de nacer el bebé, le pregunté a la doctora cuándo podría acudir al gimnasio. Se puso a reír y me dijo: "Bueno, hoy no, pero puedes empezar con ejercicios ligeros dentro de dos semanas y con peso, dentro de cuatro". Tengo mucha suerte porque no me ha quedado ni una sola estria. mis caderas y mi busto todavía están en su sitio, y mis senos aún se aguantan.
Sí, puedo ponerme todas mis minifaldas de piel y el resto de mi ropa. Perdí todo el peso extra en sólo una semana, pero todas sabemos que los kilos y los centímetros son cosas totalmente diferentes. Mi aspecto era completamente diferente. Ya era hora de ponerme seria y de recuperar mi anterior
forma física.
Después de dos semanas empecé la dieta y el programa de ejercicios en casa, aunque nueve meses más tarde de lo previsto.
Tenía muy claro lo que quería. Achira me diseño la dieta. Me puso 200 g de proteína, no más de 15 g de grasa y la menor cantidad de sodio posible al día. Me dijo que jugara con el consumo de carbohidratos hasta que perdiera peso. Podía apreciar los resultados a diario. Empecé a hacer encogimientos y encogimientos inversos, y mi estómago se iba poniendo en su sitio.
Siempre he tenido la suerte de no necesitar trabajar los abdominales, por eso lo odiaba tanto. Hacía elevaciones y elevaciones laterales de piernas, y utilizaba la bicicleta estática 30 minutos al día. A las cuatro semanas empecé a ir al gimnasio. Aunque antes del embarazo llevaba dos años entrenando, me encontraba bloqueada y muy poco determinada. De nuevo Achim me proporcionó un programa de cuatro días de entreno por uno de descanso:
Día 1: piernas
Extensiones de piernas: 4 x 20-25
Sentadillas Sissy: 4 x 20-25
Máquina de aductores: 4 x 20-25
Día 2: pecho
Aperturas inclinadas: 4 x 15-20
Aperturas planas: 4 x 15-20
Aperturas con cable: 4 x 15-20 hombros
Máquina para la parte posterior del dorsal: 4 x 10-12
Elevaciones frontales: 4 x 10-12
Elevaciones laterales: 4 x 10-12
Press militar: 4 x 10-12
Día 3: bíceps
Curl con mancuerna: 4 x 10-15
Curl de martillo: 4 x 10-15
Curl Scott: 4 x 10-15 tríceps
Extensiones en polea: 4.x 15-25
Patadas traseras: 4 x 15-25
Extensiones con barra: 4 x 15-25
Día 4:espalda
Jalones al pecho: 4 x 10-15
Remo bajo: 4 x 10-15
Remo con mancuernas: 4 x 10-15
Jalón al pecho con agarre en V: 4 x 10-15
Remo en máquina: 4 x 10-15 espalda ba¡a
Hiperextensiones: 4 x 15-20
Máquina para la espalda baja: 4 x 15-20
Todos los días:
abdominales
Encogimientos: 5 x 25
Encogimientos inversos: 5 x 25
Elevación de piernas: 5 x 25
Elevación lateral de piernas: 5 x 25 Cada dos días: gemelos
Elevación de gemelos sentada: 3 x 15-20
Elevación de gemelos de pie: 3 x 15-20
Elevación tipo burro: 3 x 15-20
Un bebé recién nacido requiere una atención continua. Mi hija quería comer cada dos horas. Achim lo hacía cada 3. y yo comía siempre que no tenía que alimentar a nadie más. Con esta perspectiva, ¿cuándo encuentras tiempo para entrenar? La mayoría de centros de íítness y gimnasios ahora ya ofrecen los servicios de guardería. Yo, afortundamente, tengo una madraza que se queda con Raquel todas las mañana desde las 8 hasta las 10, mientras acudo al gimnasio y entreno. Después de aquellas cuatro semanas no he dejado de ir al gimnasio.
Ahora llevo 12 semanas de entreno y todas mis medidas son exactamente las mismas que cuando me dieron la noticia de mi embarazo. ¡Mi peso ahora es de un kilo y medio menos! Mi cintura vuelve a medir 55 centímetros. Me siento muy bien, enérgica y atractiva. Volviendo al programa del que hemos hablado, éste también me ha ayudado a controlar la depresión postparto.
Aunque creo firmemente que la genética juega un papel muy importante en el embarazo en lo que se refiere a las estrias, eres tú quien puede controlar todo lo que comes y haces. Haz que sean los nueve meses más importantes de tu vida. Intenta seguir una dieta y un entreno sanos durante todo el embarazo y. con un poco de suerte, nunca tendrás por qué contar terroríficas historias a tus familiares y amigas. La mejor forma de conseguirlo es estar rodeada de gente que te ayude. Me gustaría dar las gracias a todos los que realmente me ayudaron durante mi embarazo y después de él. Gracias a la Dra. Lori Abendroth y a su equipo por su ayuda en traer al mundo a Raquel. También quiero darle las gracias a Jerry Blevins, al Gold's gym, a Achim y a mi terapeuta personal, y a mi madre por ayudarme en tantas noches sin dormir.
Achim, gracias por el maravilloso apoyo y por acompañarme todas las noches a las clases de preparación al parto hasta dos semanas antes del Arnold Classic.
Gracias a Trish de Hotskins por el equipo.
Os deseo lo mejor en vuestros embarazos. Recordad que, como cualquier meta que os pongáis en la vida, la alcanzaréis. Sólo es cuestión de mucho desearlo y de trabajar muy duro para conseguirlo.